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El oso Camille

El oso pardo pirenaico (Ursus arctos pyrenaicus)

Camille es el último oso pireanico que vivió en la cordillera. Desde 2010 se da por muerto, pues dejaron de encontrarse sus rastros. Tenía ya una edad avanzada, más de 25 años, y pasó casi toda su vida entre el valle francés del Bearn, el valle navarro de Roncal y los valles de Ansó y Echo en Aragón. Por él, esta travesía lleva su nombre.

Los osos que aún existen en la cordillera pirenaica, unos 20 ejemplares, provienen de Eslovenia o son descendientes de los ejemplares reintroducidos y que se mezclaron con los pirenaicos que aún vivían entonces, como es el caso de Neré, el oso que más frecuenta ahora estos valles.

Los osos son animales populares e inconfundibles. Los adultos pueden medir de 1,5 a 2 metros de longitud, 1 metro de altura en la cruz y superar los 200 kilogramos en los machos. Las hembras son de menor tamaño y peso, entre 80 y 120 kilogramos. Se estima que la longevidad de la especie en estado silvestre es de 25-30 años.

El oso cuenta con una visión mediocre. El oído, en cambio, es muy agudo. Pero, sin duda, su sentido más desarrollado y el que más les ayuda en su vida cotidiana en el olfato.

Dónde y cómo viven

Los osos prefieren áreas con densa cobertura vegetal, donde encuentran refugio, alimento y protección, evitando en gran medida los espacios abiertos. Habitan preferentemente entre los 1.300 y los 1.800 metros de altitud. La dieta está integrada básicamente por herbáceas y otras plantas, bayas y frutos secos. También se alimentan de carroñas o depredan ocasionalmente animales domésticos y silvestres. Buscan paneles y hormigueros para saborear la miel y consumir los insectos y sus larvas.

En invierno, los osos se guarecen en oseras, donde pasan no solo el largo y sensible período de la hibernación, sino donde tienen también lugar los partos. Durante el mes de enero ocurre el nacimiento de la camada, que está integrada por una a tres crías. Pesan al nacer tan solo 350-400 gramos. Los oseznos acompañan a su madre hasta los 16-18 meses de edad.

Camille, oso pardo pirenaico

Situación actual en los Pirineos

La población osera pirenaica original contaba con 200 osos a comienzos del siglo XX. Pero tras la muerte de Canelle en 2004 en Francia, la última osa autóctona de los Pirineos, y la muerte natural del viejo Papillon –a la edad de 29 años- lo que quedaba de la población osera nativa de estas montañas era el macho Camille, que con más de 25 años, también se da por muerto desde 2010.

En 1996-1997 y en 2006, se introdujeron ejemplares de origen esloveno que se han adaptado y reproducido. En las dos vertientes del Pirineo viven actualmente al menos 15-20 osos. Los valles de Roncal (Navarra), los de Ansó y Hecho (Huesca) y Val d’Arán y Pallars Sobirá (Lérida), son las áreas más querenciosas y frecuentadas.

 

Indicios de presencia

El oso es un animal tan escaso y esquivo que pocas veces se deja ver. Sin embargo, huellas, excrementos, arañazos y mordiscos en árboles pueden revelar la presencia del plantígrado.

Cuando camina sobre terreno embarrado o nieve, quedan marcadas claramente la palma, los cinco dedos y las uñas. Los excrementos son de un tamaño considerable y pueden apreciarse restos semi-digeridos, como fragmentos de hierbas o de bayas y frutos secos.

Los arañazos y mordiscos en las cortezas de los árboles suelen estar a una altura de entre uno y dos metros.

 

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¿Qué hacer ante un encuentro con osos?

El oso pardo tiene generalmente miedo del hombre y lo evita. En el caso improbable de un encuentro con un oso a corta distancia, conviene:

• Permitir que el oso pueda identificarnos manifestando nuestra presencia y dejándonos ver y oír a distancia suficiente.

• Movernos sin hacer aspavientos y sin brusquedad.

• No cortarle el paso ni bloquear las posibles vías que pudiera utilizar en su huída.

• Alejarse despacio del lugar y del itinerario que el oso podría tomar.

• En el caso de encuentro con una osa y sus oseznos, no interponerse nunca entre la madre y sus crías.


Textos: campaña Pirineos con osos

 

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